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Ps. FERNANDO ALEXIS JIMENEZ y |
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--- SECCION MISIONES — |
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La escuela de medicina, al interior de la universidad, estaba llena de estudiantes al caer la tarde. En la mayoría de los casos habían terminado su jornada académica y se dirigían, unos a sus casas y otros, a la cafetería. Al calor de un buen café comentaban las incidencias del día.
“ Yo tengo mucho para dar a quienes más lo necesitan ”, meditó Juan José sin tener muy claro cómo podría ayudar. Inicialmente pensó que podría ser en los barrios marginales, al oriente de la ciudad.
Sin embargo el curso de sus reflexiones tuvo un sorpresivo giro cuando llegó a casa y encontró, en uno de los muebles de la sala, el diario abierto en la página nacional. Allí se relataba de qué manera indígenas de una comunidad distante estaban muriendo por falta de asistencia médica.
En ese instante tuvo claridad de cuál era el llamado que Dios le hacía: servir a las etnias aborígenes de la provincia que experimentaba alta mortalidad y morbilidad por inasistencia de los servicios de salud. “Es una forma de llevar a Cristo hasta quienes realmente lo necesitan”.
Sus amigos lo tildaron de loco. Renunciaba a los privilegios que podía arrojarle una carrera de prestigio, generalmente con buenos ingresos. Todo por irse a servir a una región distante, a la que ni siquiera llegaba el servicio postal.
Juan José Albornoz sirvió siete años entre las comunidades indígenas. Entregó lo mejor de sí. Sólo después de cumplir ese llamado—que sintió claramente en su corazón provenía de Dios—pudo comprometerse con una misión urbana.
La obra de Dios reclama misioneros
Nuestros tiempos difíciles ponen de manifiesto la necesidad de misioneros para la obra de Dios. Hombres y mujeres que cumplan el llamamiento a alcanzar multitudes o minorías, dependiendo del caso, con el mensaje de Salvación.
Al pensar en nuestro tiempo inevitablemente nos retro traemos a la historia de uno de los misioneros por excelencia que registra la Biblia : Noé. Él se desenvolvió en circunstancias muy similares a las nuestras y estuvo dispuesto a ser tratado por el Señor con el propósito de cumplir el plan que Él tenía para su vida.
Los tiempos son malos
Nosotros y el patriarca Noé nos identificamos en una situación prevaleciente: la descomposición de la sociedad. La violencia, la inmoralidad, las marcadas diferencias sociales, la búsqueda afanosa de sentido para la existencia, las enfermedades incurables y un progresivo alejamiento de Dios son las características de nuestro tiempo como lo fueron en la época de Noé.
Si vamos al libro del Génesis, capítulo 6, encontraremos un relato revelador de cuáles eran las circunstancias reinantes: “ Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho. ”(versículos del 5 al 7) .
Relea el pasaje una vez más y comprobará de qué manera, la sociedad corrupta en la que transcurrió parte de la existencia de Noé, es un retrato muy similar del mundo que estamos viviendo.
No resulta novedoso el hecho de que los pensamientos del hombre moderno, como ocurrió en la antigüedad, están inclinados a practicar la maldad. Este comportamiento atrae el juicio divino porque las actitudes de millares de hombres y mujeres están diametralmente opuestas a las instrucciones que Él dejó plasmadas en la Biblia , y que ayudan a quienes las ponen en práctica a lograr el crecimiento personal y espiritual.
A Dios le dolió en la época de Noé haber creado al género humano; sin duda en nuestros días le causa dolor a nuestro amado Padre el procedimiento de Su creación, porque las multitudes le han dado la espalda. ¿Qué atrae un proceder aberrante e inmoral como el que observamos alrededor? Juicio.
Sin embargo hay esperanza para el mundo. Estriba en que oigan el mensaje de Salvación. Y el instrumento que Dios utilizará para tal fin somos ustedes y yo.
Tratados por Dios
Para ser instrumentos útiles en las manos de Dios, es imperativo que nos dejemos tratar por Él. Permitirle que nos moldee en todas las áreas.
Esta característica rodeaba el desempeño de Noé, como leemos en las Escrituras: “ Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová. ”(Génesis 6:8) . Un hombre, con las mismas debilidades que nosotros, fue agradable al Creador. Estaba en el centro mismo de Su voluntad. Dios lo miró a Él y lo escogió para servirle.
Observe en éstos hechos la disposición que tuvo este siervo. La palabra es pequeña pero determinante y nos lleva a un interrogante práctico: ¿Está usted dispuesto para servir en la obra del Señor?
La disposición de este varón le llevó a marcar la diferencia en la sociedad en medio de la cual estaba “ Estas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé. ”(Génesis 6:9) .
Tres elementos podían identificar a Noé: primero, era justo; segundo, era perfecto entre los demás y, tercero, caminaba con Dios.
El llamado no es fácil
Cuando cursaba la formación teológica en el Seminario Bíblico, encontraba junto a mí estudiantes con los que estábamos identificados: el anhelo de desarrollar un misionero próspero sin pagar el precio.
Cuando salimos a trabajar en la obra, nos encontramos con un panorama para el que no estábamos preparados: el llamamiento de Dios a servirle, implica una alta dosis de fe y una buena cantidad de resolución porque nada es fácil.
Noé debió sorprenderse cuando el Padre lo llamó a cumplir la misión que tenía para él: “ Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra. Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra. Hazte un arca de madera de gofer; harás aposentos en el arca, y la calafatearás con brea por dentro y por fuera. ”(Génesis 6:12-14) .
Puede que no entendiera todo lo que le pedía Dios. ¿Lluvia en una región en la que a duras penas caía un rocío, como la garúa en el Perú?¿Un barco para qué si difícilmente los mares y ríos podían subir de su nivel? Interrogantes que se sucedían uno tras otro en el remolino de pensamientos que acariciaba Noé.
Pese a que no comprendía muy bien las instrucciones, se dispuso para el Creador: “ Y lo hizo así Noé; hizo conforme a todo lo que Dios le mandó. ”(Génesis 6:22) .
Este siervo del altísimo procedió rodeado de dos actitudes: la primera, disposición para ser instrumento en las manos del señor, y la segunda, obediencia.
¿Estás listo?
Como habrá podido darse cuenta, hay aspectos sumamente importantes que rodean la vida de un misionero: disposición, obediencia y fe. Los tres sumamente importantes. El primer paso, la disposición. Si ella usted estará a medio camino.
¿Escuchó el llamamiento del Señor?¿Está dispuesto a servir a Dios en la obra? Dispóngase. Permítale que Él transforme su ser y ¡bienvenido al maravilloso mundo de las misiones! Sin duda será de mucha utilidad en la proclamación del evangelio en su ciudad, en su país y en las naciones.
© Fernando Alexis Jiménez – Basado en los bosquejos elaborados para el Programa “Escuela de Misiones” que se transmite semanalmente en la radio de Santiago de Cali, en Colombia.
LAS CELULAS MISIONERAS
¿Desea desarrollar misiones urbanas? Felicitaciones. Es una excelente decisión. Permitirá que pueda alcanzar mayor número de personas para el Reino de Dios.
Generalmente se trata de una iniciativa que busca abrir nuevos sitios para la evangelización. Hay quienes los llaman “ puntos blancos ” y otros “ misiones ”.
Todo el proceso comienza con oración. Se pide a la congregación involucrarse. Es una forma de tener poder para derribar los muros de pecado que se encuentran en la ciudad o municipio que se busca alcanzar.
Un segundo paso es conseguirse un mapa de todos los barrios y distritos con el fin de comenzar a ponerlos en clamor delante de Dios el Padre para que muestre en dónde se abrirán nuevos lugares de predicación.
El Señor mostrará, sin duda, los lugares adónde ir. Cuando los haya identificado, marque los lugares en el mapa y comience a orar por esos sitios específicos para que Él abra las puertas y poder ir.
¿Cómo se conseguir los contactos? Una buen idea es comenzar a ir hasta la zona para desarrollar campañas evangelísticas y distribuir tratados. Generalmente este tipo de actividades permiten conseguir personas-enlace, para llegar a otros que todavía no tienen a Jesucristo en su corazón.
En el espacio que se abra, se puede establecer una célula como base primaria para el establecimiento de un punto de predicación.
Una célula es un instrumento eficaz porque sirve de enlace para que lleguen personas que todavía no se congregan en ninguna denominación.
¿Cuántas células misioneras se pueden establecer? Cuántas puedan manejarse con los líderes disponibles.
Es hora de comenzar a ganar nuestras ciudades para Cristo a través de las células misioneras.
© Fernando Alexis Jiménez
CÉLULAS UNA FORMA PRÁCTICA DE MISIONES
Fernando Alexis Jiménez
Trasládese por un instante a una pequeña casa de madera, zinc y cartón, en las afueras de Santiago de Cali, para ser más exactos, en el oriente.
Hace calor que, por momentos, logra paliar la suave brisa que desciende vertiginosa y sutil desde las montañas. Ha caído la noche y dentro, en la pequeña estancia que hace las veces de salita, hay nueve personas. Alguien lidera el grupo. Todos están estudiando su ejemplar de la Santa Biblia.
¿De qué se trata? De una célula. La estructura sencilla y práctica, que parte de un modelo neotestamentario, para compartir las Buenas Nuevas de Jesucristo.
Ventajas para nuestro tiempo
El sistema celular ofrece múltiples ventajas. Actualmente es una de las estrategias de mayor acogida en territorio latinoamericano para extender el mensaje del Reino de Dios.
Surge un interrogante:¡Hay una estructura en particular que gobierne las células?
En absoluto. Nos acogemos a lo que aprendemos en la Biblia y los lineamientos se orientan a trabajar con pequeños grupos de base, guiados por el Espíritu Santo.
Respetamos el sistema del G-12 que se ha venido popularizando a pasos agigantados, pero no trabajamos de la mano con ellos. Nos asiste el convencimiento de que configurar gobiernos, diferentes a Dios mismo, no está de acuerdo con lo que aprendemos en los principios bíblicos.
Como los primeros cristianos
Cuando volvemos sobre las páginas del Nuevo Testamento, encontramos que en las casas tuvieron lugar hechos significativos para los cristianos del primer siglo (Mateo 2:11; 8:14-16; 26:18; Marcos 2:1, 2).
Un hogar es hoy y será siempre, un espacio que propicia las reuniones. Es más, recuerde que justamente en un aposento, en el segundo piso de una vivienda, en donde los creyentes se encontraban orando, se produjo la visitación del Espíritu Santo, el Pentecostés.
Los hogares entonces sirvieron como punto de encuentro para la oración, partir el pan entre los hermanos en la fe y, por supuesto, para ser enseñados en la Palabra de Dios.
Hacia esos puntos específicos de encuentro, se orientó la cruzada de persecución del apóstol Pablo (Hechos 8:3); pese a ello, la proclamación del evangelio no se detenía (Hechos 5:42). Por el contrario, se avivaba como el fuego con la leña.
¿Solamente en los templos?
Hay quienes aseguran que solamente en los templos se puede alabar y glorificar al Señor; pero, ¿es esto así? No. El Señor Jesús dejó sentado que, en cualquier lugar, se puede adorar a Dios en espíritu y verdad.
Es importante meditar constantemente en el hecho de que la iglesia no solo es un espacio que conocemos como templo. Por el contrario, somos usted y yo.
Cuando nuestra dependencia está afincada en el maestro (Mateo 18:20) y no en nuestras propias capacidades, la estrategia rinde resultados.
En los templos físicos no ganamos almas para Cristo. Es necesario salir fuera (2 Tesalonicenses 3:1).
Piense en lo mucho que puede hacer por la proclamación del Evangelio transformador de Jesucristo. Es ahí donde tenemos contacto con personas que no han recibido al Hijo de Dios como su Señor y Salvador. Allí podemos orara a su favor e instruirles en la sana doctrina.
Comience ahora mismo. Tenga en cuenta que decenas de personas mueren cada día sin Cristo en el corazón y que, su servicio a través de las células, podría marcar la diferencia.
© Fernando Alexis Jiménez
Lo único que recordaba eran los enormes campos sembrados de trigo, de algodón y, en algunas épocas del año, con tabaco. En las mañanas lucían como un cultivo normal. Lo hermoso del panorama que ofrecían era en las tardes, cuando las plantaciones bañadas por el sol moribundo resplandecían como una enorme cinta de oro y otras de plata, que se extendían a uno y otro lado.
Nadie podrá describir jamás la emoción que aquellas imágenes le despertaban.
Su mayor tristeza, no haber podido aprender a leer y a escribir. Sus padres jamás pusieron cuidado en el asunto. Lo primordial, en criterio de su madre, era que asimilara las viejas técnicas domésticas de cocinar. Por eso sólo aprendido a contar hasta diez: ese el número de los platos en los que se servía a los integrantes de su familia. Aún así, era feliz.
Sara Fabiola Bertiz, quien no ocultaba su origen campesino aún cuando tuviera apellido francés y no pudiera explicar de dónde provenía, se convirtió en ejemplo vivo para los cristianos de Santa Cruz, en Bolivia. Ella iba por las calles, generalmente los domingos en la tarde, pidiéndole a las personas que le ayudaran a leer un texto de su Biblia, que se iba deshaciendo con el paso de los años.
¿Quién se negaría a un favor así como una anciana tan bondadosa como ella? Cuando terminaban la lectura, procedía a preguntarles: “ ¿Entendió lo que dice el pasaje? Allí habla de la forma como Jesucristo murió por su pecados, para darle una nueva vida ”. A partir de unas cuantas frases, hilaba toda una predicación. ¡Y Sara Fabiola jamás aprendió a leer!
Evangelizar: una característica del cristiano
No hay excusa para no hablarle a otros de Jesucristo. Él mismo fue quien instruyó a sus seguidores. Les dijo y también a nosotros hoy: “ Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura”. (Mar. 16: 15). No es una orden a la que podamos decir “No” o quizá: “Otro día lo haré”. Es imperativa. No hay forma de eludirla. Quien ama al Señor Jesús le habla a los demás de su evangelio que libera, transforma y edifica.
Es probable que ahora mismo, en tanto usted se encuentra en la comodidad de una congregación cristiana, muchas personas estén pasando a la eternidad sin Cristo. ¡Y usted pudo haber marcado la diferencia en sus existencias!
El apóstol Pablo, golpeado por el paso de los años, dolencias físicas y en criterio de los especialistas, afectado por la disminución en su capacidad visual, escribió a los cristianos del primer siglo una advertencia que cobra particular vigencia en nuestros días:
“No hay diferencia entre judíos y gentiles, pues el mismo Señor es Señor de todos y bendice abundantemente a cuantos lo invocan, porque <<todo el que invoque el nombre del Señor será salvo>>. Ahora bien, ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído?¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído?¿Y cómo oirán si no hay quien les predique? Así está escrito: <<¡Qué hermoso es recibir al mensajero que trae buenas nuevas>>”(Romanos 10:12-15. Nueva Versión Internacional).
Impacta la actitud de Pablo: perseveraba en predicar el evangelio aún cuando su vida experimentaba peligro, como ocurrió cuando al visitar la ciudad de Listra—en donde obraron por el poder de Dios un milagro en la vida de un hombre lisiado de nacimiento (Hechos 14:8-10), fue víctima de un apedreamiento. ¿La razón? “...llegaron de Antioquia y de Iconio unos judíos que hicieron cambiar de parecer a la multitud. Apedrearon a Pablo y lo arrastraron fuera de la ciudad, creyendo que estaba muerto. Pero cuando lo rodearon los discípulos, él se levantó y volvió a entrar en la ciudad”(Hechos 14:19, 20 a . Nueva Versión Internacional).
Toda criatura es importante para Dios. Aún el que todos consideran perdido en las banalidades y el pecado. ¡Jesús también murió por ellos! No hay razón entonces para que consideremos irrelevante nuestra misión de predicar y permanezcamos contentos porque ya somos salvos.
¡Esa sería una actitud egoísta que desconocería el triste final de quienes mueren sin Cristo en sus corazones!
¡Su vida también evangeliza!
Conocí la historia de alguien en California, Estados Unidos, que echaba al mar botellas vacías de vino al mar. ¡El único contenido era un mensaje evangelistico! Y aunque muchos se burlaban del “ pastor botellas ”, no podían negar que muchas personas reportaron, en diferentes lugares del mundo, haber recibido esas enseñanzas que viajaron por las aguas turbulentas.
Es probable que me diga: “ No tengo capacidad de predicar ”. Se equivoca. Usted puede hacerlo. Basta que disponga su corazón. Si lo hace, un segundo paso es depender del Señor Jesucristo para que le permita testimoniar con su vida cristiana. Él puede obrar a través suyo para que los demás conozcan el impacto que genera el evangelio en nuestra generación.
El apóstol Pablo también escribió: “Nos vemos atribulados en todo, pero no abatidos; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no destruidos. Dondequiera que vamos, siempre llevamos en nuestro cuerpo la muerte de Jesús, para que también su vida se manifieste en nuestro cuerpo. Así que la muerte actúa en nosotros, y en ustedes la vida.”(2 Corintios 4:8-12. Nueva Versión Internacional).
El testimonio de vida cristiana es fundamental, así como el convencimiento de que no podemos dejar pasar ocasión para hablarle a quienes nos rodean de la Salvación que hay en Cristo Jesús. El Pablo lo explicó así a su joven y fiel discípulo Timoteo: “En presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de venir en su reino y que juzgará a los vivos y a los muertos, te doy este solemne encargo: Predica la Palabra ; persiste en hacerlo, sea o no sea oportuno; corrige, reprende y anima con mucha paciencia, sin dejar de enseñar. ”(2 Timoteo 4:1,2. Nueva Versión Internacional).
Una pregunta para terminar: ¿Ha asumido su compromiso de predicar el evangelio transformador de Jesucristo?¿Cuál es su excusa para no hacerlo?
© Fernando Alexis Jiménez
CONTACTOS INTERNACIONALES
Hola queridos amigos:
Los bendecimos como siempre desde lo más íntimo de nuestro corazón. Gracias a todos los hermanos que nos hacen llegar palabras de aliento, edificación y amor para que sigamos adelante con el plan y la visión que Dios a puesto en nuestras vidas. Que Dios los bendiga a todos en gran abundancia y amor. Sinceramente
Misioneros Jorge & Mitzi Vaca
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Misionero Jorge Vaca |
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Pastora Mitzi Vaca |
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Ms. Luis A. Zavaleta |
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Ing. Luis A. Zavaleta Santa Maria
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Revisado el: 25 de Febrero del 2007